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¿Cuántas lentejas vale una licencia social?

Rosa María Palacios
El diálogo entre el abogado arequipeño, Jesús Gómez Urquizo y el Presidente del Frente de Defensa del Valle del Tambo, Pepe Julio Gutiérrez Zevallos, introduce un aspecto siempre sospechado pero nunca probado sobre por qué algunos proyectos mineros prosperan sin mayor oposición ambiental y otros son repelidos con un saldo trágico de muertes, heridos, paralización y resentimiento. ¿Cuál es ese ángulo oculto? El de la corrupción. O para ponerlo en los términos del dirigente antiminero y sus alcaldes aliados, “las lentejas”.
Si hay lentejas para los antimineros, hay proyecto. Si no hay lentejas, no hay proyecto. ¿Cuánto le vale, cuánto le cuestan a Southern las lentejas de Tía María? “Uno y medio”. ¿Soles, dólares? No lo sabemos. ¿Entre cuántos se reparte? No se sabe con precisión, pero aparentemente son tres los que van a estar felices.
Por supuesto Gutiérrez ha negado su voz y el diálogo telefónico. Pero el abogado recuerda toda la conversación y afirma que se dio alrededor de la quincena de abril. Él actuó como mediador. La respuesta de la empresa fue que ellos no trabajaban así. Entonces, adiós lentejas, bienvenida protesta radical.
Es cierto que el agricultor honrado del Valle del Tambo no confía ni en el Gobierno ni en la empresa. Razones hay de sobra. Pero ¿debería confiar en el dirigente y sus lentejas? De esas no le van a llegar ni unita al poblador del valle. No sean ingenuos.
La “licencia social” no existe como trámite administrativo. No se puede solicitar en ninguna ventanilla. Cualquier industria debe desarrollarse en armonía con el bien común y por eso hay largos trámites ambientales y largos procesos de información en las zonas de influencia para la minería, el gas y el petróleo. Lamentablemente, hoy  el término “licencia social” ha sido prostituido resultando en la claudicación del Estado de Derecho a manos de personas de “buena voluntad ambiental” liderados por unos “busca lentejas” a los que –en el colmo de la candidez–  los otros ni siquiera detectan y siguen como corderitos.
¿Por qué los agricultores no quieren dialogar hace semanas sobre los temas ambientales? ¿Ese no es el centro de la protesta? Van ministros de todas las carteras, se sientan y esperan. Los supuestamente perjudicados se paran y se van. Su única propuesta es “no a la mina Tía María”. Conociendo la conversación que hemos escuchado: ¿Hay un problema ambiental real o es un problema de lentejas?
¿Cuántas lentejas valen en la conciencia de los promotores de la violencia los dos muertos, los casi 150 heridos, los policías en coma, los buses incendiados, las escuelas y los comercios cerrados? ¿Creen que si radicalizan la protesta, la demanda de “uno y medio” subirá?
¿Por qué no hacemos algo menos hipócrita? Aceptemos que el Estado no existe en el Valle del Tambo (o en Conga, o en Tambogrande o donde la antiminería, contraria a la minería moderna y formal, ha triunfado) porque sólo le hace el juego a los radicales aumentando una represión desordenada y sabemos que, como en los casos anteriores, claudicará indefectiblemente. ¿Por qué no autoriza este Estado ausente a que esos radicales pongan su precio? Con total transparencia. La empresa puede pagar estas “donaciones” (coimas por extorsión) y hasta deducirlas como gasto del Impuesto a la Renta.
Los agricultores, en este caso, que han puesto plata para parar Tía María, pueden reclamar su alícuota y los “lentejeros” mudarse al siguiente proyecto de bolsillos grandes para hacer su lentejada sin molestar a toda la sociedad peruana. Nos harían a todos un gran favor.
Institucionalicemos la coima en los proyectos extractivos. Todos sabemos que ya existe, porque si no fuera así, muchos más proyectos –ciertamente, no todos– estarían parados. Esta vez, hay pruebas. Aprovechemos el incidente para hacer transparente toda la operación. 
La alternativa, que sería más deseable, es que el Estado no claudique, pero eso está por verse.

MINISTERIO CONTRAVIENE SU PROPIA NORMATIVA


MINISTERIO CONTRAVIENE SU PROPIA NORMATIVA
Nueva audiencia pública sería declarada nula de llevarse a cabo. Cambio de sede sólo busca evitar realización de la audiencia y que empresa minera continúe proceso
Gustavo Aya Luque (Diario NOTICIAS)
No sólo contraviene su propia normativa, sino que detrás del cambio de sede para la realización de la audiencia pública de la presentación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Proyecto Minero Tía María de Southern Cooper Corporation, estaría la intencionalidad de frustrar la realización de la misma, de esta opinión es el abogado especialista en legislación medio ambiental Jesús Gómez Urquizo.

Tales apreciaciones se hacen en virtud al decreto supremo Nº 028-2008-MINEM y la Res. Min. Nº 304.-2008-MINEM/DM, las normas que regulan los procesos de participación ciudadana en la aprobación de los EIA. Así se tiene que el cambio de local para la realización de la audiencia pública del EIA del proyecto minero Tía María, inicialmente fijada en el centro poblado La Pascana del distrito de Cocachacra, al local de la Sociedad de Tiro Alfonso Ugarte Nº 56 (Club de Tiro Mollendo), sito en la Av. Mariscal Castilla Nº 614, Mollendo, tiene que darse en el marco de las normas antes citadas.
Primero debió procederse a la cancelación o suspensión de la audiencia pública, debiendo para ello mediar un plazo de 20 días calendario y no 8 días, como en este caso.
Asimismo, el lugar de la audiencia pública tiene que darse dentro del área de influencia directa, según el EIA presentado a la autoridad competente, el proyecto minero Tía María ha considerado como Área de Influencia Directa solo el distrito de Cocachacra, hacerlo en otro distrito es contravenir el ordenamiento legal establecido y por ende dicha audiencia devendría en nula su sola realización.
De igual forma, el decreto supremo Nº 002-2009-MINAM, reglamento sobre transparencia, acceso a la información pública ambiental y participación y consulta ciudadana en asuntos ambientales, en el artículo 34º se establece que por lo menos una audiencia pública debe realizarse en el área más cercana a la zona de influencia del proyecto. “Hacerla en Mollendo y no en Cocachacra, es no actuar con arreglo a ley”, sostiene el especialista.
Para Gómez Urquizo, el cambio de local de la audiencia pública no se sustenta en la resolución correspondiente de la Dirección General de Asuntos Ambientales del Minem, tampoco existe informe escrito que lo sustente, así aparece en la hoja de trámite recaída en el Expediente Nº 1903285.
Esta decisión deja muchas suspicacias y buscaría de parte de la Dirección General de Asuntos Ambientales Mineros del Minem que fracase la realización de la audiencia a fin de evitar la exposición del referido EIA, dejando el camino libre a la empresa minera Southern Cooper Corporation en su búsqueda de concretar cuanto antes su proyecto cuprífero Tía María.

GRA aún no define posición
Días atrás, se anunció que se participaría, pero hasta el momento el GRA no ha definido su postura frente a la audiencia pública. Según el gerente regional de Energía y Minas, Alberto Butrón Fernández, todavía la decisión no está tomada por el titular de pliego. Hasta el momento, la disposición es no participar de la audiencia. Sobre el análisis del referido EIA, éste está a cargo de la Arma.
Artículo
El artículo 47º de la Ley General del Ambiente, Ley 28611 establece que “constituye  trasgresión a las disposiciones legales sobre participación ciudadana toda acción o medida que tomen las autoridades o los ciudadanos, que impida u obstaculice el inicio, desarrollo o término de un proceso de participación ciudadana…”