La contaminación invisible: Los COPs

Los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) son un conjunto de compuestos químicos muy tóxicos para el medio ambiente y la salud, tienen un tiempo de persistencia en el ambiente muy largo, que no puede ser degradado fácilmente, tienen efectos acumulativos, ya que se almacenan en los tejidos grasos, fijándose en la cadena alimenticia y pueden alterar el funcionamiento hormonal.

Reconociendo que los COPs son muy tóxicos para el medio ambiente y la salud, en mayo del año 2001, en el seno de la Naciones Unidas, se aprobó el Convenio de Estocolmo. Posteriormente en el año 2005 el Perú lo aprobó mediante Decreto Supremo N° 067-2005-RE. El objetivo del Convenio de Estocolmo es proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los contaminantes orgánicos persistentes.

Los COPs se clasifican en plaguicidas químicos de uso agrícola, productos químicos industriales y productos liberados no intencionalmente. Al tener carbono en su estructura química son bioacumulables y se biomagnifican a lo largo de la cadena alimenticia. La lista actualizada de productos identificados como COPs, es la siguiente: Anexo A (Eliminación): Aldrin, Alfa hexaclorociclohexano; Beta hexaclorociclohexano; Clordano, Clordecona, Dieldrin, Endrin, Heptacloro, Hexabromobifenilo, Éter de hexabromodifenilo y éter de heptabromodifenilo, Hexaclorobenceno, Lindano, Mirex, Pentaclorobenceno, Bifenilos policlorados, Éter tetrabromodifenilo y éter pentabromodifenilo, Toxafeno; Anexo B (Restricción): DDT, Ácido sulfónico perfluorooctano, sus sales; Fluoruro sulfonilo perfluorooctano; Anexo C (Producción no intencional): Hexaclorobenceno, Pentaclorobenceno, Bifenilos policlorados, Dioxinas dibenzopolicloradas, Dibenzofuranos.

A finales de los años 60, se empezó el interés y preocupación respecto al uso de los COPs en la agricultura y la industria, cuando científicos e investigadores empezaron a recoger y compilar evidencias de los daños que causaban en peces, aves y mamíferos que vivían en los Grandes Lagos de Norteamérica. Se puso en evidencia que las fuentes predominantes de COPs se encontraban relativamente cerca del hábitat de esas especies; en otros casos estaban a miles de kilómetros de distancia. Los daños encontrados se presentaban predominantemente en las especies superiores de la cadena trófica (Proceso de transferencia de energía alimenticia a través de una serie de organismos, en el que cada uno se alimenta del precedente y es alimento del siguiente, se le conoce también como cadena alimentaria).

Alarmados por los indicios hallados, los científicos continuaron sus investigaciones en los seres humanos. Ya en los años 70 se logro reunir pruebas contundentes que han asociado la exposición humana a los COPs causa los siguientes problemas: a). Cánceres y tumores en múltiples partes de su organismo; b). Alteración significativa del sistema endocrino (Sistema químico interno que regula funciones vitales de nuestro organismo. Las sustancias que regulan estas funciones se llaman hormonas); c). Deterioro neuronal incluyendo desordenes de aprendizaje, bajo rendimiento y cambios de temperamento; c). Alteraciones del sistema inmunológico; d). Desórdenes reproductivos y sexuales; e). Reducción del período de lactancia en madres que están dando de lactar a sus hijos; f). Enfermedades tales como endometriosis (desorden ginecológico, crónico y doloroso en el que los tejidos uterinos crecen fuera del útero); g). Aumento de la incidencia de la diabetes, entre otras enfermedades.

En las personas, así como en los animales, el daño causado por los COPs se expresa a menudo no en la población adulta expuesta, sino en las nuevas generaciones. Los COPs tienen un efecto transgeneracional, ya que contaminan los alimentos y que al ser ingeridos por el ser humano se concentran en sus tejidos, atraviesan la placenta y se transfieren al feto. Además, son transmitidos por la leche materna a los lactantes. De esta manera los seres humanos y otros mamíferos están expuestos a los niveles más elevados de estos contaminantes en el periodo en que son más vulnerables, es decir, en el útero y durante la infancia, cuando sus cuerpos, cerebros, sistemas nerviosos e inmunológicos están en el delicado proceso de construcción.
Millones de personas están expuestas cotidianamente a sustancias químicas en el proceso de producción (industria química) pero también en los sectores donde estas sustancias son utilizadas (agricultura, construcción, industria de la madera y carpintería, textil, etc.). Muchos trabajadores están expuestos a sustancias químicas a nivel de producción, pero también como consumidores, sufriendo envenenamiento, cáncer, problemas respiratorios y alergias cutáneas, entre otras manifestaciones.

En el Perú, hace algunos años se avanzó en el "Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes", proceso que ha permitido fortalecer las capacidades institucionales y dar a conocer a la población en general, la existencia de estas sustancias peligrosas y la necesidad de realizar una gestión de sustancias químicas en todos los niveles de intervención. Este proceso no continuo en los respectivos Planes de Acción para la eliminación de los COPs, dejando a los peruanos expuestos a estos peligrosos productos químicos, situación que se agravó cuando en el marco de la implementación Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, se eliminaron algunas normas restrictivas para el ingreso de plaguicidas químicos de uso agrícola principalmente.

Recientemente se ha promulgado el Decreto Supremo Nº 001-2012-AG del Ministerio de Agricultura, esta norma permite la importación de plaguicidas prescindiendo del control del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), esta situación afectará a más de dos millones de familias campesinas que viven de la actividad agropecuaria, produciendo de manera orgánica. Igualmente ésta norma colisiona con disposiciones de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) como la Decisión Nº 436 que norma el uso de plaguicidas y el Manual Técnico Andino (Resolución Nº 630), de obligatorio cumplimiento en el Perú. En conclusión tenemos más plaguicidas químicos que van a ingresar al mercado nacional, sin mayor control, sin supervisión técnica, que podría causar efectos nocivos para el país, el medio ambiente y nuestra salud.